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Samantha Hudson publica «Dulce y Bautizada» el 19 de febrero. Presave ya activo.

Presave de Spotify ya activo

Samantha Hudson es uno de los grandes iconos de la Generación Z, no hay semana que no sea trending topic. Con tan solo 21 años supera 120 mil seguidores en instagram, 60 mil en twitter, las reproducciones de sus vídeos en redes sociales se cuentan por millones y sus frases se terminan convirtiendo en célebres memes. Agota dos veces por semana las entradas para su show en la sala Maravillas de Madrid, realiza un exitoso podcast para Netflix junto a Jordi Cruz y colabora con los medios más visionarios. Su cameo en la serie Veneno no es fruto de la casualidad.

El lanzamiento de su nuevo single «Dulce y Bautizada» el 19 de febrero, producido por Putochinomaricon, vendrá acompañado de un videoclip espectacular dirigido por Fran Granada que se estrenará en nuestro país la noche del 18 de febrero.

  • La foto de portada es de Gonza Gallego, maquillaje, peluquería y estilismo de Fer Martínez y Alaska Nebraska.

Samantha Hudson, la reina de los bajos fondos, regresa al panorama musical con Dulce y Bautizada, un nuevo tema que nos recuerda a sus orígenes y rinde homenaje a la que fue su primera canción, Maricón.

La chica de serie B más querida de España estrena el 2021 por todo lo alto y nos presenta esta oda a la castidad y el celibato en clave de sarcasmo, cargada con una letra procaz y deslenguada al más puro estilo de la artista, y acompasada por una producción musical excelente, llevada a cabo por Chenta Tsai a.k.a Putochinomaricón. Esta serenata neogamberra nos narra las vivencias personales de una hipotética Samantha, que aburrida del sexo y las apps de ligar, decide abrazar la fe cristiana de nuevo y renunciar por completo a la cópula y el pecado carnal.

Salpicada por las influencias del Pc Music, el pop de los 2000 y el Electroclash más clásico e insolente de nuestro territorio nacional, Dulce y Bautizada nos traslada con acidez y tono crítico una reflexión envuelta en música a cerca de la hipersexualización y la libido desenfrenada que azota nuestra sociedad por culpa de las dinámicas de consumo.

Religión, desvergüenza y estilismos de escándalo, son los ingredientes de un cóctel perfecto que apunta maneras y promete no dejar a nadie indiferente.