La Amenaza Constante publican “Un desierto de amapolas”, canción que da título a su primer álbum
El grupo donostiarra fundado en 2023 por Carlos del Valle (voz y guitarra), Iñaki Benito (batería), Martín Diestre (bajo) y Mikel Elorza (guitarra y voces) nos muestra el segundo single del que va a ser su primer álbum, “ Un desierto de amapolas” que se publicará el 18 de Septiembre .
Navegando entre el noise pop y el shoegaze, su sonido combina melodías pop con muros de guitarra intensos y envolventes.
“ Un desierto de amapolas” es belleza y peligro, duele, crece, se expande y encuentra en el estribillo una energía poderosa que refuerza su carga emocional. Olvidamos de todo y nos ocurren cosas únicas.

🎧 Escucha «Un desierto de amapolas» en todas las plataformas digitales
Un desierto de amapolas retrata la caída lenta y silenciosa de alguien que se precipita en un pozo oscuro del que parece imposible salir. Es la historia de una búsqueda desesperada de puertas que no se abren, de salidas que siempre se intuyen pero nunca se alcanzan. Un recorrido interior marcado por la confusión, el cansancio y la sensación de estar atrapado en un paisaje sin horizonte.
Las amapolas funcionan aquí como una metáfora clara y dolorosa: el opio de una sociedad que anestesia, que adormece el conflicto y convierte el malestar en rutina. Belleza y peligro conviven en esa imagen, igual que en la propia canción.
Musicalmente, el tema bebe de referentes como Los Planetas o La Buena Vida, con un arranque melancólico sostenido por un riff contenido que va preparando el terreno. A medida que avanza, la canción crece, se expande y encuentra en los estribillos una energía poderosa, casi catártica, que contrasta con la introspección inicial y refuerza su carga emocional.
Una canción que duele, pero también empuja.

“ Un desierto de amapolas” se grabó en en Gaztain Estudios, Zestoa, producido y mezclado por Eñaut Gaztañaga (Ezpalak, Grises).
El video esta realizado por Jose Lozano @muricanototal.
La Amenaza Constante es mirar hacia adelante sin olvidar la historia musical de su ciudad: San Sebastián, territorio donde la delicadeza melódica y la sensibilidad pop han marcado generaciones.
Aunque su sonido se adentra en un shoegaze envolvente, eléctrico y de atmósferas expansivas, su música respira una herencia inequívoca: esa manera donostiarra de cantar desde la intimidad, con la fragilidad luminosa que abrió Javier Aramburu y que Family convirtió en escuela.
En cada canción se percibe ese diálogo entre ruido y sutileza, entre distorsión y ternura, como si la banda tejiera un puente natural entre la tradición emocional del norte y las capas infinitas del dreampop contemporáneo.
La Amenaza Constante no imita: invoca, continúa, reinterpreta.
Un proyecto nuevo, sí, pero con raíces que laten desde muy lejos.

