QUIÉN ES ESA CHICA? Que canta casi sin voz, que “susurra” sin complejos, que hace música como sin querer? Cathy Claret es una excepción que no confirma ninguna regla. Cathy es un talento inasible, imposible de ubicar en un lugar concreto de eso que llamamos paisaje musical. Y eso que su música es soleada, cálida, muy cálida. Sus canciones invitan a la indolencia de la siesta eterna, caminan con andares sensuales que tumban por reggae, que rumbean con sutileza y se dejan flamenquear con esa sensualidad tan francesa. Los paisajes, eso sí, los dibujan sus canciones, melodías con las que ensimismarse entre soles brasileños, siestas de la Camarga, atardeceres mediterráneos, complicidades barcelonesas. Cathy Claret es un talento de largo recorrido terriblemente seductor en la distancia corta. Cathy es una mujer de aparente fragilidad pero con una dureza diamantina capaz de cortar sensibilidades blindadas. Esta eterna jovencita, francesa de nacimiento (Vendargues, La Camarga), lleva en Barcelona una gran parte de su vida, en el barrio de Gracia, junto a los gitanos que ama y entiende como nadie desde Badalona a Casa Antúnez, la familia Amador-Fernández con la que formó (a mediados de los 80) uno de los primeros grupos musicales de eso que ahora se da por llamar mestizaje. Poco después fundó, con Pascal Comelade y Pierre Bastien, la Bel Canto Orquestra; una formación singular que nos fascinó con unos horizontes musicales tan próximos que por entonces nos parecieron de otra galaxia. Cathy compuso “Bolleré” una canción que grabó en 1991 y que cuatro años más tarde hizo popular su querido Raimundo Amador (luego junto a BB.King) que le produjo “Soleil y Locura” (Disques du Crépuscule. 1991) En el universo de Cathy Claret no hay que olvidar, tampoco, a Kiko Veneno productor de “La Chica del Viento” (Zanfonia 2001) después de haber estado presente en sus discos anteriores (incluido su debut: “Cathy Claret”. Les Disques du Crépuscule. 1990). Cathy tiene buenos amigos, músicos a los que el talento ha bendecido con generosidad y que se han desparramado por sus canciones llenándolas de complicidad. Porque eso es lo que Cathy consigue: complicidad. Cathy es una cantante que llega antes a las sensibilidades individuales (sí, en plural), desde una actitud singular, muy singular. Y aún es hora de que le prestemos la atención que se merece. Este “Sussurando” recoge, de nuevo, cariño y complicidades: Raimundo Amador, Sorderita, Tomasito, Ara Malikian, Yumitus “Tutupá”…gitanos franceses, catalanes y andaluces que iluminan un gran disco. No seria justo que, de nuevo, demos la espalda a su talento. Y no hay que buscarle comparaciones, no seria justo ya que sin duda no servirían para situarla en un lugar. Cathy habita muchos, todos ellos llenos de sol y de luna, como estas doce canciones que hacen de “Sussurando” un disco diferente en su carrera. Probablemente el mejor hasta ahora de la discografía de esa Cathy Claret próxima, vecina y cómplice.

