Racalmuto

“Descubrir la música de Raymond Scott es como tropezarse con los Manuscritos del Mar Muerto de la música del siglo XX”. Irwin Chusid, Director, Raymond Scott Archives.

Bajábamos en coche por las mil y una curvas del Puerto del Escudo de camino a Santander para actuar con mi jefe y compadre Nacho Mastretta. Nacho había escogido un disco de su inabarcable discoteca para escuchar en el viaje; este disco, “Bug music” del clarinetista Don Byron, contenía, además de seis piezas de Scott, otras tantas del sexteto de John Kirby y unas cuantas del primer Duke Ellington. Cuando llegué abajo, aún bajo los efectos de las curvas, frenazos y aceleramientos del descenso y de la audición, sabía que esa era la música que quería tocar.

Los sextetos de Kirby y Scott fueron muy populares en su día(mediados de los años 30)aunque también sufrieron la incomprensión y el rechazo de ciertos críticos y músicos. Scott formó su “quinteto” de seis miembros en 1937 con el cual, y hasta 1939, desarrolló un legado de piezas de jazz-pop animadas y pegadizas con ecos de París, Turquía, México, África, Europa del este y Arabia y fusionando jazz, pop de la época, música clásica, ópera y los ritmos de la jungla. En su música no había apenas lugar para la improvisación y sus músicos tenían que aprender sus piezas, sin permiso para transcribirlas, escuchándolas mientras las tocaba al piano. Sus composiciones fueron utilizadas ,casi sin su conocimiento, por Carl Stalling para las bandas sonoras de los dibujos animados de la Warner y, más tarde en el Show de Ren & Stimpy y Los Simpsons. Scott es también uno de los abuelos del cyberruido industrial. Tenía auténtica obsesión por las técnicas de grabación e inventó numerosos aparatos de sonido precursores de los sintetizadores, reverbs, etc de hoy en día, como el Clavivox, especie de sintetizador creado en colaboración con Robert Moog. Scott murió en 1994 con 86 años pero su impronta se puede apreciar en artistas tan dispares como Frank Zappa, Danny Elfman, Devo o Duke Ellington.

El sexteto de John Kirby desarrolló su actividad en los mismos años que el de Scott aunque tuvo una vida más larga, llegando hasta 1950. Contaba entre sus filas con algunos de los mejores músicos negros de la época como Billy Kyle, Charlie Shavers, Russell Procope o Buster Bailey. Aunque tiene ciertos paralelismos con el Quinteto de Raymond Scott como el uso de temas de música clásica, los arreglos minuciosamente elaborados o el gusto por los sonidos exóticos se diferencia de aquel en su mayor cercanía al jazz como tal con un mayor uso de la improvisación.

En nuestras propias composiciones hemos intentado absorber todas estas influencias y recrear una música maravillosa que hoy en día parece casi olvidada. El objetivo de Raymond Scott era”escribir música que fuera apreciada por la gente la primera vez que la escuchara” y hoy en día resulta difícil encontrar sonidos tan complejos y a la vez tan sumamente divertidos. En 1939, Harold Taylor, un crítico de la revista Rhythm escribió un artículo devastador titulado «Te puedes quedar con Scott», y señalaba condescendiente: «Está muy bien escribir música disparatada, e imitar cosas como pingüinos o centrales eléctricas, pero escribir música disparatada no es suficiente. Si lo que quieres es música disparatada, para eso está Stravinsky.”

Vale Harold, donde quiera que estés, diste en el clavo. ¡¡DAME MAS MUSICA DISPARATADA!!