Es posible que creas que por tener este disco entre tus manos, dispongas de un puñado de canciones. Pero las cosas en el Josealfredo nunca son lo que parecen. El cóctel bar de Marcos y Paco es un estado mental que se transmite a quien traspasa la puerta. Le ha sucedido a todos y cada uno de los artistas a los que te dispones a escuchar, seducidos en parte por las palabras que Óscar susurra, aunque nadie le oiga, al preparar un cóctel.Por eso es el bar favorito de Marlango. Por eso y porque a Leonor y Alejandro, siempre les ha gustado el buen jazz que suena cada noche gracias a las selecciones de Paco, audaces y comprometidas con las sonoridades de todo el planeta. Y mientras Marcos, con su mejor sonrisa, charla animadamente con su hermano Nacho Mastretta, que ha quedado en el bar con Josele y con Ajo, oirás a Damills bossanovando o canturrearás la última de Víctor Coyote, que acaba de entrar, siempre con su sombrero puesto. Pablo Novoa es ese, el del fondo, el que bebe tequila junto a las sirenas. Y sí, el de al lado es Miguel Malla, discutiendo el color de la granadina con Santisteban, que siempre ha sido un perfeccionista. En el Josealfredo oirás hablar del golpe de angostura o de las gotas de curaçao, porque en la vida como en el Josealfredo, lo dulce y lo amargo se complementan. Pero lo oirás de tal manera que sólo percibirás el canto de las sirenas que te pedirán que no te marches, que te quedes a coctelear. Las verás sentadas al fondo, tras la barra en la que el gran Jose Alfredo ha dejado por un momento su acordeón para guiñarle un ojo a Cathy Claret. Ten cuidado, no es sólo un puñado de canciones lo que tienes entre tus manos. De Los Coronas y Belmonde, de Jet Lag y de Bumbury y de Fangoria, de La Buena Vida y de Pauline en la playa, los artistas que están en el disco igual que están a menudo en el Josealfredo, tienes entre tus manos su corazón.Puedes encontrarnos en la calle Silva nº22, en Madrid, al lado de la Gran Vía.

